Reflexiones Jorge Bucay

miércoles, 8 de abril de 2009

Dame tu mano

Dame tu mano
Carguemos juntos lo pesado
Estoy de tu lado
Soy un apoyo, soy tu aliado.

Quiero cuidarte
Abrirte el cielo entre mis brazos
Y levantarte
Cuando te hayas derrumbado.

Dame tu mano
Si te sientes afligida
Dame tu mano
Si no encuentras la salida.

Dame tu mano
Ven, apóyate en mi hombro
Dame tu mano
Dibujemos juntos la felicidad.

Dame tu mano
Deja el dolor en el pasado
Estoy de tu lado
Ven y comparte lo guardado.

Quiero cuidarte
Abrirte el cielo entre tus brazos
Y levantarte
Cuando te hayas derrumbado.

Dame tu mano
Si te sientes afligida
Dame tu mano
Si no encuentras la salida.

Dame tu mano
Ven, apóyate en mi hombro
Dame tu mano
Dibujemos juntos la felicidad.

Una luz encenderá la oscuridad
La confianza que has perdido, volverá.

Dame tu mano
Si no encuentras la salida
Dame tu mano
Ven, apóyate en mi hombro.

Dame tu mano
Dibujemos juntos la felicidad.

Dame tu mano.

sábado, 7 de marzo de 2009

El tamaño de las personas

Los tamaños varían conforme el grado de compromiso...

Una persona es enorme para uno, cuando habla de lo que leyó y vivió, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.

Es pequeña cuando solo piensa en si misma, cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando fracasa justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que hay de más importante entre dos personas: la amistad, el cariño, el respeto, el celo y asimismo el amor.

Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo.

Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra, no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de sí misma.

Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir en un espacio de pocas semanas.

Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande. Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo.

Es difícil convivir con esta elasticidad: las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos. Nuestro juzgamiento es hecho, no a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de expectativas y frustraciones.

Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra. El egoísmo unifica a los insignificantes. No es la altura, ni el peso, ni los músculos que tornan a una persona grande... es su sensibilidad, sin tamaño.

William Shakespeare

viernes, 6 de marzo de 2009

Ustedes y nosotros

Ustedes cuando aman

exigen bienestar

una cama de cedro

y un colchón especial


nosotros cuando amamos

es fácil de arreglar

con sábanas qué bueno

sin sábanas da igual


ustedes cuando aman

calculan interés

y cuando se desaman

calculan otra vez


nosotros cuando amamos

es como renacer

y si nos desamamos

no la pasamos bien


ustedes cuando aman

son de otra magnitud

hay fotos chismes prensa

y el amor es un boom


nosotros cuando amamos

es un amor común

tan simple y tan sabroso

como tener salud


ustedes cuando aman

consultan el reloj

porque el tiempo que pierden

vale medio millón


nosotros cuando amamos

sin prisa y con fervor

gozamos y nos sale

barata la función


ustedes cuando aman

al analista van

él es quien dictamina

si lo hacen bien o mal


nosotros cuando amamos

sin tanta cortedad

el subconsciente piola

se pone a disfrutar


ustedes cuando aman

exigen bienestar

una cama de cedro

y un colchón especial


nosotros cuando amamos

es fácil de arreglar

con sábanas qué bueno

sin sábanas da igual.


Mario Benedetti

miércoles, 18 de febrero de 2009

Dejar atrás

Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla. El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Recorrieron varias leguas. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:

-Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido.
-¿De que estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.
-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado.

El otro monje se rió y luego dijo:

-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando…

¿Soy dependiente emocional?

Unas características de las personas dependientes emocionalmente de otras que te serviran para saber si TÚ eres un/una dependiente emocional.
  • Necesidad extrema de buscar continuamente relaciones de pareja, planteándose la vida siempre al lado de alguien.
  • Necesidad excesiva de estar en continuo contacto con la pareja, aún en las situaciones más inapropiadas, siempre y cuando no sea una actitud puntual derivada de problemas cotidianos, toma de decisiones o asunción de responsabilidades inmediatas.
  • Elección frecuente de parejas hedonistas, egoístas, presuntuosas y hostiles, a las que se idealizas con sobrevaloraciones constantes de sus ¿cualidades?
  • Subyugación a la pareja como medio de congraciarse con ella, lo que lleva al desequilibrio de la relación.
  • Anteposición de la pareja sobre cualquier otra cosa, desatendiendo familia, amigos, trabajo y, como no, las propias necesidades.
  • Terror ante una posible ruptura, aunque la relación sea un auténtico ‘vía crucis’, con intentos desesperados de reanudarla si finalmente se rompe.
  • Autoestima por los suelos, con inconsciencia de las cualidades personales o minusvaloración de la propia persona.
  • Obsesión por agradar a los otros, sacrificando los deseos personales en favor de impresionar con actos a los demás.
  • Pavor ante la perspectiva de soledad.

Fuente: terra.com (Terra Chile)

sábado, 14 de febrero de 2009

Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor.

sin un temblor de más,
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna maldición

Mis huéspedes concurren,
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor.
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan la jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van,
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos.

Y es una soledad
tan desolada.


Mario Benedetti

miércoles, 11 de febrero de 2009

Me encanta Dios

Me Encanta Dios Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre de traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida - no tú ni yo - la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿que importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia- y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer mas amada, el perrito y la pulga, la piedra mas antigua, el pétalo mas tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mi me gusta, a mi me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
Jaime Sabines