Reflexiones Jorge Bucay

lunes, 13 de octubre de 2008

Sueños de semilla

SUEÑOS DE SEMILLA

De "Cuentos para Pensar"

En 1980 me crucé con algunos de los libros del Dr. Ira
Progroff y con metáfora maravillosa del roble y la bellota.
De la lectura de sus trabajos surgió esta idea.

En el silencio de mi reflexión
percibo todo mi mundo interno
como si fuera una semilla,
de alguna manera pequeña e insignificante
pero también pletórica de potencialidades.


...Y veo en sus entrañas
el germen de un árbol
de mi propia vida
en proceso de desarrollo.

En su pequeñez, cada semilla contiene
el espíritu del árbol que será después.

Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol
Cayendo en tierra fértil,
absorbiendo los jugos que la alimentan,
expandiendo las ramas y el follaje,
llenándose de flores y frutos,
para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe
cómo llegar a ser árbol.
Y tantas son las semillas
como son los sueños secretos.

Dentro de nosotros, innumerables sueños
esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz,
morir como semillas...
para convertirse en árboles.

Árboles magníficos y orgullosos
que a su vez nos digan, en su solidez,
que oigamos nuestra voz interior,
que escuchemos
la sabiduría de nuestros sueños semilla.

Ellos, los sueños, indican el camino
con símbolos y señales de toda clase,
en cada hecho, en cada momento,
entre las cosas y entre las cosas y las personas,
en los dolores y en los placeres,
en los triunfos y en los fracasos.
Lo soñado, nos enseña, dormidos o despiertos,
a vernos,
a escucharnos,
a darnos cuenta.
Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos
o en relámpagos de lucidez enceguecedora.

Y así crecemos,
nos desarrollamos,
evolucionamos...

Y un día, mientras transitamos
este eterno presente que llamamos vida,
las semillas de nuestros sueños
se transformarán en árboles,
y desplegarán sus ramas
que, como alas gigantescas,
cruzarán el cielo,
uniendo un solo trazo
nuestro pasado y nuestro futuro.

Nada hay que temer,
...una sabiduría interior las acompaña...
porque cada semilla sabe...
como llegar a ser árbol.

Jorge Bucay

Sin querer saber

SIN QUERER SABER

De Cuentos para pensar

Y si es cierto que has dejado de quererme...
yo te pido,
¡por favor,
no me lo digas!

Necesito por hoy
y todavía
navegar
inocente en tus mentiras...

Dormiré sonriendo
y muy tranquilo.
Me despertaré
bien temprano en la mañana.

Y volveré a hacerme a la mar,
te lo prometo...

Pero esta vez...
sin atisbo de protesta o resistencia
naufragaré por voluntad y sin reservas
en la profunda inmensidad de tu abandono...

Jorge Bucay

Quiero

QUIERO
Cartas para Claudia 1989

Quiero que me oigas sin juzgarme.
Quiero que opines in aconsejarme.
Quiero que confíes en mí sin exigirme.
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides sin anularme.
Quiero que me mires sin proyectar
tus cosas en mí.
Quiero que me abraces sin asfixiarme.
Quiero que me animes sin empujarme.
Quiero que me sostengas sin hacer cargo de mí.
Quiero que me protejas sin mentiras.
Quiero que te acerques sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías
Que más te disgusten.
Que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas...
Que hoy puedes contar conmigo...
Sin condiciones

Jorge Bucay

Darse Cuenta

DARSE CUENTA
De "Cuentos para pensar"

Este cuento está inspirado en un poema de un monge tibetano, Rimpoche, y que rescribí según mi propia manera de decir, para mostrar una característica mas de nosotros, los humanos.

Me levanto una mañana,
salgo de mi casa,
hay un pozo en la vereda,
no lo veo,
y me caigo en él.

Día siguiente...
salgo de mi casa,
me olvido que hay un pozo en la vereda,
y vuelvo a caer en él.

Tercer día,
salgo de mi casa trantando de acordarme
que hay un pozo en la vereda,
sin embargo,
no lo recuerdo,
y caigo en él.

Cuarto día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
del pozo en la vereda,
lo recuerdo,
y no veo el pozo
y caigo en él.

Quinto día,
salgo de mi casa,
recuerdo que tengo que tener presente
el pozo en la vereda
y camino mirando el piso,
y lo veo
y a pesar de verlo,
caigo en él.

Sexto día,
salgo de mi casa,
recuerdo el pozo en la vereda,
voy buscándolo con la vista,
lo veo,
intento saltarlo,
y caigo en él.

Séptimo día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
salto, rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado,
pero no es suficiente y, caigo en él.

Octavo día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
salto,
¡llego al otro lado!
Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,
que festejo dando saltos de alegría...
Y al hacerlo, caigo otra vez en el pozo.

Noveno día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
salto,
y sigo mi camino.

Décimo día,
me doy cuenta
recién hoy
que es más cómodo
caminar...
por la vereda de enfrente.

Jorge Bucay

Brevedad (poema)

BREVEDAD
De "Cuentos para pensar "

He nacido hoy de madrugada
viví mi niñez esta mañana
y sobre el mediodía
ya transitaba mi adolescencia.
Y no es que me asuste
que el tiempo se me pase tan aprisa
sólo me inquieta un poco pensar
que tal vez mañana
yo sea
demasiado viejo
para ser lo que he dejado pendiente

Jorge Bucay

Autoestima

Autoestima significa la capacidad de evaluarse o valorarse a sí mismo. En consecuencia, quien alcance un buen nivel de autoestima significa que se valora adecuadamente. Sin embargo, hay que aclarar lo siguiente: No es autoestima pensar que yo soy algo, rubio y de ojos celestes. Esto es un delirio. No es tener la autoestima alta pensar que yo soy lo que no soy. La autoestima consiste en saber que soy lo que verdaderamente soy. Y digo esto porque en la actualidad es común malinterpretar el concepto de autoestima sustituyéndolo por la hipocresía de decirle a un idiota que es un genio. Y no es así. En verdad, la autoestima alta de un idiota debería expresarse afirmando: "Si, soy un idiota, ¿ y qué ?, ¿ por qué todo el mundo tiene que ser inteligente ? ¿ Por qué algunos no podemos ser idiotas ? Qué, ¿ los idiotas no tenemos derecho a vivir, acaso ? Supongamos que yo soy un idiota, ¿ Y si lo soy ? Es más, en muchos aspectos de mi vida, soy un idiota. ¿ Y cuál es el problema de que sea así ? ¿ Tengo que ser siempre prolijito, eficiente, eficaz ? ¿ Siempre tengo que tener la respuesta correcta, adecuada, y hacer lo que se deba hacer ? Pues no, en algunos aspectos de mi vida, soy un idiota. Y la verdad es que no me molesta serlo. Esto es tener la autoestima puesta en el lugar; saber que hay aspectos en los que tengo ciertas capacidades y otros en los que no las tengo. Y donde no tengo mis capacidades, ¿ saben qué tengo ? Mis incapacidades, o mejor dicho, mis discapacidades. Las mías y las de todos. Porque, nos guste o no, de alguna forma y en alguna medida todos somos discapacitados. Todos tenemos un Yo ideal. Para mí, el Jorge que yo debería ser es el Jorge prolijo, ordenado, flaco, inteligente. Y para vos, o para vos, la que tus padres o tíos o maestros te dijeron que deberías ser. Otro sentirá que debería ser el tipo que su religión le señaló que sería correcto que fuera. en fin, un YO IDEAL, un yo sublime. Pero también sé que hay un YO REAL, no el que debería ser, sino el que soy. Este concepto es generador de conflicto. Me fastidia tomar conciencia del déficit, que es el resultado de restarle al YO IDEAL el YO REAL. Cuanto más voluminoso es el resultado de esa comparación, más conflictiva es la conciencia del déficit. Sea como fuere, esa conciencia empuja en mí una desición: La decisión de cambiar. Para sostener esta desición cuento con mi AUTOEXIGENCIA, que me recordará todo el tiempo que "lo que cuesta vale". Y entonces me esfuerzo por cabiar; por ser como se debe. Tarde o temprano me doy cuenta que por mucho que me esmere no consigo ser el Jorge ideal. Tomo conciencia de que no puedo ser "como debería". Y entonces me frustro. Me siento un fracasado. De allí en más, el resultado es previsible: La autoexigencia, sumada al esfuerzo en vano más la continua frustración del fracaso, terminan por agotar mi deseo, mi energía, y mi voluntad de hacer. Esta situación en psiquiatría se conoce como DEPRESION. Y uno de los síntomas de estas depresiones es la brutal caída de la autoestima. Como es esperable, la caída de la autoestima termina deteriorando la imagen que tengo de mi mismo con lo cual, aumenta aún más la distancia que hay entre el YO IDEAL y el YO REAL, lo cual produce más conciencia de déficit,más autoexigencia, más esfuerzo, etc, etc. ESto es un círculo vicioso, un callejón sin salida, un mecanismo neurótico por excelencia. de "De la Autoestima al Egoísmo " de Jorge Bucay.